Vitacora de vuelo: Mundo imperfecto
Es otoño nuevamente, los colores aun no cambian, pero se puede sentir en el aire. Los árboles pronto se comenzarán a repintar en amarillos, naranjas, rojos, cafés y un cierto azulado que muy pocos pueden encontrar. Se aproxima el tiempo en que comienzo a vivir de noche, despertando entre la oscuridad y regresando en una nueva noche. Ya no habrá luz para mis ojos en viaje. Algo parece sentirse más cómodo. El sarcófago se pone más helado y el carruaje se pierde entre las penumbras.
Es un tiempo de desgastes, es un tiempo de aislamientos y de posiciones encontradas. En el otro mundo, aquel de simbiosis, química, moléculas y evolución algo parece estar estancado: no siento el movimiento y no tengo avances que declarar. Aisladamente unos acordes viene a mis manos, ahora con toques eléctricos, se transmite desde mi corteza a mis yemas y desde allí a mi silencio.
Lo más duro han sido las muertes anunciadas. Nunca ha sido un problema la transmutación del cuerpo, siempre estuvo consiente de ese riesgo, pero hay algunos espacios que necesitan ser siempre ocupados y el vacio a pesar de los años luz deja algo que perturba mis sentidos. Ahora nada me prepara para las posibilidades de una más. Esa será desastrosa, no creo estar listo para esas opciones. Necesito tomar algo de valor y marcar los números y quizás aceptar que pueda ser lo que deba ser.
Por ahora el atardecer y el amanecer se me confunden. Cuando retomo mis pasos en la caída del sol, el cielo está con aquellos recordados toques anaranjados. En el cielo siempre media decena de aviones parecen con sus estelas estrellas fugaces, meteoros o cometas que caen hacia la tierra y el sueño me tortura, ya van casi dos veces que me duermo sobre mi caballo. El amanecer refleja los mismos colores, pero los cometas se elevan hacia el cielo y yo …bueno …voy algo más despierto… entre cafeína y chocolate…sobre las moléculas de fuego.
Alguno que otro deseo material aun me persigue, una nueva cámara, una nueva guitarra (otra…es que es hermosa) y esa laptop que es diferente. Un deseo de acción: tomar un velero por una tarde. Aun sigo usando el mismo estilo, pero quiero un cambio…. Algo debe surgir en el intertanto.
Desde lejos el viento susurra, y veo mi tierra tan cansada y agotada. Las hormigas se levantan y esculpen torres de celulosa. Llegará el día en que les crezcan alas y derroten al jardinero. Yo lo sé, yo participé cuando vencimos al nuestro. Pero los susurros no cesan y mi alma quiere saltar a compartir con ellas la labor.
Vivo entre el bosque, que ironía para el que volaba entre las oscuras olas de tormenta imitando al albatros… pero la luna se ve más llamativa y los árboles son un mítico misterio de magia. Y siempre hay canciones que el viento acompaña.
Es un mundo imperfecto…. Tanto como yo…la noche se comienza a confundir con mi día, la luna aun me crece las uñas y el cabello y es tan difícil escuchar cualquier aullido a lo lejos… es un mundo imperfecto… que puede que abra puertas cada día




0 Divagaciones al respecto:
Publicar un comentario en la entrada