jueves 4 de septiembre de 2008

Will the 09 hate me?

Parece una simple obsesión o una manía pero septiembre siempre parece ensañarse conmigo. Los días van resultando cada vez más extraños.
Con la cabeza llena de delirios de aventuras de bucaneros y piratas con una sola pierna, aparecen escenas y sensaciones de gozo al descubrir tesoros inimaginables. Que valiosa sensación es cuando vas escarbando y sin darte cuenta la pala choca con el cofre y sientes el tintinar del acero golpeando aquel baúl de secretos que puede ser la sorpresa. Cuando comienzas una labor y sin pensarlo vas descubriendo cosas que ni imaginaste y más aún es todo cuando el susurro en tu oído te dice que nadie más ha llegado hasta esas breves conclusiones hasta ahora.
Y el día parecía florecer en pequeños estallidos de satisfacción, pero luego llega el viento norte, las nubes retocadas de negro aparecen y algo de lluvia resuena sin previo aviso.
Aparecen noticias que te desalientan un poco y te levan nuevamente a pensar y enquistar en tu cabeza las sensaciones anteriores y aquellas preguntas que sin querer surgen sobre tu futuro mediático.
Pero la señora sorpresa juega junto al destino, y como tentando tus sentidos y sensaciones de calamidad, se alza y te dicta antónimos y sin pensar mientras tus piernas se apresuraban a salir con el abrigo encima, quedas pasmado ante la imagen mágica de un arcoiris. Sin respuestas sólo se balbucea que hace siglos no encontrabas nada igual y firme en sus colores se queda como burlándose de aquel quiste en tu cabeza, apresurado en gotas de agua desde el cielo y rayos de sol que las seducen, sacas tu lente, aquella cajita mágica que roba los segundos que acumulas para eternidades, y tímido los colores no te dejan, se escapan y huyen, invitándote a que los atrapes como si para juegos estuvieras.
No puedes evitar tener que salir a la ciudad de los hombres y cumplir las obligaciones encomendadas por el macro obeso señor del lingote y te das cuenta que una mano mágica y oscura te ha cerrado las puertas de tus conexiones al arca.
¿Qué será? Será que septiembre esta vez me está abofeteando desde el principio, como advirtiendo que me prepare, que me apronte porque esta vez no podrás simplemente dormir para esperar que pase.
Si he sentido que el tiempo corre demasiado aprisa y que el día debería ser como el de Júpiter, es maniacamente locuresco que entre segundos ahora salten sorpresas tan yuxtapuestas que parecieran ser parte de una película de Akiro Kurosawa.
De tanto en tanto, en este último pequeño siglo, los hombros pesan demasiado y los zapatos son de plomo, las miradas se pierden y los planes son más y más rompecabezas de millones de piezas que dejan enceguecido a cualquiera al tratar de armarlo y la jaqueca se ha vuelto mi sombra.

lunes 1 de septiembre de 2008

Prologo ... Al Indeciso



Si los cantos marineros mientras gira el cabrestante,
tempestades y aventuras, galeones y piratas,
si tesoros enterrados, combates por mar y tierra,
islas desiertas con nuevos Robinsones en sus playas.
Y todos los cuentos viejos, una vez más recontados,
precisamente lo mismo, conforme a la vieja usanza,
a los chicos de hoy en día, más sensatos y juiciosos,
les gustan como en un tiempo a mí también me gustaban...
Está bien, y anda con ello. Pero si así ya no fuera,
si el aventajado joven ha perdido ya las ganas
de ir con Kingston, Ballantyne o con Cooper de la mano
por desiertos y por mares, y por lagos y montañas...
Está bien, y nada digo. Sólo quiero que en la tumba
donde ellos y sus engendros reposen de sus andanzas
me coloquen a su lado, y que duerma el mismo sueño,
por los siglos de los siglos, yo con todos mis piratas.

R.L.S.